viernes, 5 de enero de 2018

Poema del día: "Contribución a los Encuentros en La Habana (fragmentos)", de Sigfredo Ariel (Cuba, 1962)

                                          Almuerzo con Tennessee.

El ídolo bebe alcohol y no es amigo
de nadie. Muestra la mano, reciente
está la cuchillada. Se ajusta el abrigo
antes de ir: su corazón está pendiente
de un alambre, pendiente del castigo.
En el hotel su cuarto es inclemente.
Crueles allí los ángeles consigo,
los dioses le confundirán. La gente
espera de él, siempre la gente necesita
un ídolo.
               Hablaron sobre asuntos
vagos -la oscuridad, el alcohol-
la tarde que almorzaron juntos.
Para su sombra que ya nada necesita:
oro de níspero, la fronda de una col.

                                                  El joven Gershwin.

Cae la luz y qué violenta
en mi mano de músico, mi mano
que era tan ligera. Tuve su lenta
impresión, su llamarada.
                                    Gano
mi dinero, escribo, voy a entrar
en el club donde sangro y vivo
de la música. Adónde iré, adónde arribo
en mi viaje común y circular,
a qué desconocido:
                             vuelvo a Cuba
temblando y a París y a la cueva
de los encarcelados. En la uva
del tullido o en la sucia Alejandría
vuelvo a mí. Dejo que la luz mueva
mi mano.
                  Si pudiera dormir, me dormiría.

Sigfredo Ariel, incluido en Poesía cubana de los años 80. Antología (Ediciones La Palma, Madrid, 1994, ed. y selec. de Alicia Llarena).

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